Una noche, hace ya más de 4 años, me llama el dueño de la Inmobiliaria en la que yo trabajaba. Precisaba de mí para hacer un contrato en el computador ya que la secretaria estaba enferma.
Como el que actualizaba y más trabajaba con el computador, era yo, acepté y fuí hasta la firma, donde comencé a elaborar el contrato.
Como a los 15 minutos, llegaron Ronaldinho gaúcho, con su hermano Assis, también jugador de fútbol, que actuaba en Japón y un amigo. Eran ellos quienes firmarían el contrato.
Reconozco que no sé nada de fútbol y menos nombres de jugadores. Un colega me dijo: -Viste, ese es Ronaldinho, y digo ¿Por qué le dicen así, porque es negro y parecido a Ronaldo el carioca, -que en ese momento era el famoso?
Y me dicen:- El nombre de él es Ronaldo, y juega en el club Gremio.
Bueno... me dediqué a hacer mi trabajo. Llevé las copias impresas hasta la sala donde todos estaban sentados, firmaron y a la salida él se despidió de cada uno de nosotros, dándonos la mano.
La impresión que me dio en el momento fue que era un muchacho simple, a pesar de estar vestido con ropas de marcas internacionales. No tenía ningún aire de grandeza o de ostentación. En esa época era un jugador del montón.
Después explotó su calidad siendo uno de los mejores jugadores del mundo. Fué comprado por el Paris Saint Germain y después se fué a España.
Se consagró como el mejor jugador de fútbol del año, por su fairplay, y sus diabluras de gurí, enloqueciendo a los adversarios.
Pero no ha perdido su simpicidad. Eligió, para vivir, una casa en un condominio aquí en la zona sur de Porto Alegre, a escasos 2 kilómetros del campito de tierra, donde comenzó a domar el mejor regalo que le hicieron en su vida, una pelota de fótbol.
Más tarde conocí a su madre Doña Miguelina, una señora muy simpática y de ojos muy vivaces.
Los fines de semana que viene por aquí, Ronaldinho tiene un compromiso ineludible: tocar samba, y comerse un asadito con sus amigos de siempre, lejos de las cámaras del mundo entero.
Por eso, cuando vean a un pibe pateando una pelota solito en un campito de futbol, dediquen un minuto para observarlo con atención. De repente están frente a un nuevo ídolo mundial y tendrán tema para hacer un relato, como este mío.
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jueves, 26 de abril de 2007
DIAMANTINA
Leyendo el email con las historias de viaje de un amigo entre Uruguay, Brasil y Estados Unidos, recordé un viaje que hice a la ciudad de Diamantina, en el Estado de Minas Gerais, en Brasil.
Estaba realizando un curso en Belho horizonte, por cuenta de la firma, y me encontraba en la terminal de ómnibus pronto para mi regreso. Mientras estaba comiendo un refuerzo, una linda joven morocha comenzó a mirarme de forma insistente.
Uno siempre se hace a la idea de que el asunto no es con uno. Debe estar mirando a otra persona que está detrás mío, pensé...doy vuelta la cara y no había nadie.
Visto y considerando que el asedio continuaba, y en vista de que la chica estaba acompañada de una pareja de amigos, pedí permiso y compartí la mesa de ellos.
Era estudiante y volvía a su ciudad natal, Diamantina, ciudad colonial similiar a Ouro Preto. En aquella ciudad nació JK o sea el presiente Juscelino Kubitcheck fundador de Brasilia.
Yo volvía a Río de Janeiro, asi que intercambiamos direcciones y subimos en los respectivos ómnibus, emprendiendo el camino en direcciones totalmente opuestas.
Antes de partir me invitó para que un día fuese a conocer su ciudad. Después de este acontecimiento, pasaron 7 u 8 meses... Se aproximaba el carnaval...
2 millones de cariocas, los habitantes de la ciudad de Río de Janeiro, decían : está loco este tipo todo el mundo soñando con ir a Río en Carnaval y él tratando de salir.
Para quien vive en Río, es una tortura quedarse en la ciudad, a no ser que sea fanático de ir a ver desfilar a la Marques de Sapucaí!!
Casi todo está cerrado, lleno de turistas y los precios triplicados o cuadruplicados. En el hotel que la firma me pagaba, ponían a 3 o 4 en cada cuarto.
Así que después de mi trabajo, me tomé un ómnibus para rodar 9 horas haciendo el viaje entre Río y Belho Horizonte. Es un viaje bastante desagradable, ya que buena parte del recorrido, va por la montaña, con demasiadas curvas, siendo necesario sujetarse para no golpear la cabeza contra el vidrio.
Bueno... al amanecer bajo en la terminal nueva en esa época, (1970), y voy a buscar un ómnibus hacia la ciudad de Diamantina. Hacía media hora había salido uno y el siguiente salía recién a las 3 de la tarde.
Como opción me tomé un transporte local hacia la salida de la ciudad, parando en el puesto de la Policía Rodoviaria Federal (caminera). Me dirigí al policía explicándole mi problema y mi deseo de viajar a Diamantina.
Me responde: No te preocupes espera aquí, al primer camión que pase, le pido que te lleve...
Dicho y hecho, el primer "mercedito" que pasó, fue abordado por el policía. Le pidió al chofer si me podía llevar, a lo que accedió de inmediato.
Y allá nos vamos. Se dirigia a Brasilia, y en algunas horas de mucha charla, me acercó hasta la ciudad de Curvelo, ya próxima a mi destino.
Yo estaba super contento con mi suerte, aunque con mucho calor. Me quedé sentado en una piedra, rodeado por muchas moscas, esperando poder seguir mi viaje, que solo se concretó 2 horas después.
Esta vez conseguí un viaje directo hasta Diamantina.
Cuando llegamos me orienté fácilmente, ya que la ciudad es pequeña, 100% colonial, con las mismas calles empedradas por donde caminaban los esclavos, con sus iglesias barrocas, única señal de modernidad, con las luces de la calle de mercurio y las antenas de tv, ya que las paredes deben ser conservadas como estaban originalmente.
A la plaza principal aún llegan los burritos con mercaderías, para hacer el trueque como sus ancestros.
Preguntando aquí y allá, llegué a la casa de mi amiga, que del susto, casi se cae para atrás. Nunca pensó que este uruguayito pudiese llegar tan lejos.
Su mamá, viuda, me recibió muy amistosa y cariñosamente como si fuera un hijo más. No hubo forma de convencerla de que me quedaría en un hotel. Corrió a un hijo suyo para otra sala, y me dió su aposento para mi uso.
De la misma forma, todos los días me preguntaba qué queríia comer y... hasta me lavaba mi ropa.
Pasé un carnaval completo en esta ciudad que me recibió de forma tan abierta. Me presentaron al intendente que autorizó un pase libre para mí en todos los bailes locales.
Es de hacer notar que como ciudad chica del interior, en los barcitos nocturnos lo que más se ve, son muchachas en la proporción de 10 de ellas por cada hombre. Ellos se van a la capital a estudiar y ellas se quedan haciendo magisterio lo que casi una de sus pocas opciones..
Asi que yo era el rey, y más por ser forastero, rodeado por bellas muchachas, que irradiaban simpatía. .
Los "blocos", o sea las agrupaciones carnavalescas, recorren las estrechas calles de la ciudad, siendo posible unirse a ellos en una especie de "llamadas mineiras".
Diamantina es famosa por la "chica da silva", la esclava negra, que fué amante de un terrateniente y pasó a la historia. Ya se hizo una novela y hasta una película con su historia.
Volví 2 veces a esta ciudad, que a pesar de la distancia, me hizo vivir y disfrutar de un carnaval diferente más alegre y más auténtico que su homónimo de Rio de Janeiro.
MI HISTORIA DE CARNAVAL
Era la segunda o tercera vez que viajaba a São Paulo para hacer un curso por la firma. Viajé por avión y estaba alojado en un excelente hotel (4 estrellas) en la Av. Ipiranga en pleno centro de la ciudad.
Recuerdo hasta hoy la primera vez que bajé a desayunar. Había una mesa de más de 10 metros, cubierta de frutas tropicales, panes, quesos, jugos y fiambres.
Una vez servido mi plato se acercó el mozo y llenó mi taza con algo caliente que supuse era té. Como estaba con sed me lo tomé de un solo sorbo, comprobando que estaba sin azúcar y era solo "agua"… era para calentar la taza!!!!!
Al volver el pobre empleado, se quedó pensando a dónde había ido a parar el agua. Claro, yo me hice el otario y no le di ninguna explicación...
Bueno... se acercaba carnaval y yo no conocía Río de Janeiro, así que separé un poco de ropa en una mochila y me fui a la terminal de ómnibus a comprar un pasaje para la Ciudad Maravillosa.
La terminal es increíble, con capacidad para el estacionamiento de 200 ómnibus simultáneamente. Al llegar a los mostradores observé una verdadera lucha que se desató entre los vendedores de las compañías disputándose los probables clientes a grito limpio... aquí, aquí!!
Compré mi boleto en una de las compañías; el funcionario prácticamente me arrebató el dinero al entregándomelo, con la advertencia "corra que el ómnibus esta saliendo".
Y yo quedé pensando ¡¡qué exagerado!! ¿serán todos así???
Bajé la escalera y llegué al portón de embarque. El ómnibus ya estaba cerrando la puerta, y tuve que golpearla para que parase y poder subir.
Salimos por la rodovía Presidente Dutra, en un viaje de aproximadamente 6 horas hasta Río de Janeiro.
Una vez llegado, en la Rodoviaria Novo Río, me tomé un ómnibus con destino a Copacabana, viendo todos los paisajes que tantas veces había visto en la televisión, diarios y revistas.
Av. Brasil, Av. Presidente Vargas, área central, Flamengo, Gloria y los tradicionales barrios Flamengo, Botafogo (divisando el Pan de Azúcar y el Cristo Redentor), estuvieron a la vista, pasando por el túnel y viendo en el horizonte la Av. Atlántica en Copacabana. Caminé un rato, llegando hasta Ipanema, cuando una suave garúa me obligó a refugiarme en un caño de una obra en construcción.
Miraba mi entorno y no podía creer. Al fin estoy aquí... llegué a una de las playas más famosas del mundo.
Pasé el día vagando y conociendo la ciudad, con todos los hoteles llenos de turistas. Debido a mi limitado poder económico, no podía aspirar a otro hotel que aquellos "donde la estrella es usted".
Fui hasta donde se realizaba el desfile, sintiendo "en carne propia" la vibración de la batucada", calentando los tamboriles para entrar en la avenida.
Como a la 1 de la madrugada volví a la playa en un ómnibus cuyo chofer parecía haber tomado unas cervezas de más, pues amenazaba volcar en cada curva. Por allí me quedé con un argentino que conocí en idéntica situación a la mía...
Nos arreglamos como pudimos para pasar la noche, como toda defensa, yo tenía un cortaplumas…
Como a las 3 de la madrugada llegó la policía peinando la playa, pero no nos incomodaron. Sólo corrieron a las parejas que allí estaban.
Ahora, 35 años después, me horrorizo pensando lo "inconsciente" que fuí. Es que, eran otros tiempos menos violentos, y podía cometer lo pecados de la juventud!!
Me despertaron unas voces cercanas... eran las 10 de la mañana. Todo el mundo en biquini y nosotros, reventados por la humedad de la arena, tratamos de reponernos. En un bar cercano nos lavamos como pudimos; tomamos un jugo y un pastel. Pensé, otra noche así... yo no paso.
Me despedí del amigo ocasional que regresaba a su país y decidí arriesgar del otro lado de la bahía de Guanabara, en la ciudad de Niteroi, que queda enfrente a Río. Tenía la esperanza de que no hubiesen tantos turistas.
Fui hasta el terminal de las barcas, que salen cada 30 minutos, en uno de los paseos más lindos que existen en el mundo..
Al llegar, me dirigí hasta una pensión que me indicaron. Allí conseguí mi famoso cuarto, limpio, con cama y baño propio. Era un lujo comparado con la terrible noche pasada , pero no llegaba ni a los pies de mi "palacio" aquel que dejé en San Pablo, por conocer la famosa Río de Janeiro.
Fui a la playa y tomé un regio baño. Dormí una siesta.
Conocí a pie los barrios de Flechas e Icaraí que tienen la vista más bonita de Río de Janeiro, desde el otro lado de la bahía.
Como a las 7 de la noche salí a caminar. De pronto vi una linda muchacha, bailando sola en la calle; me dejó hipnotizado, con el corazón saltando por la boca, y comencé a conversar con ella ... si quería que la acompañase, etc.
Después de un par de horas de charla, le dije si por la noche querría ir a algún lugar a "sambar". Me dijo que le gustaría, pero que no podía ir sin la autorización de sus padres.
-No hay problema, le contesté, vamos a tu casa, me presento y pedimos el permiso.
A lo que ella estuvo de acuerdo.
Fuimos con su hermana y hermano, hasta el ómnibus que iba a su barrio São Gonçalo.
En 45 minutos de viaje dio tantas vueltas que perdí absolutamente el sentido de orientación, cuando me dijeron:- -Es aquí...
Bajamos y traté de fijar bien el lugar: Estábamos al lado de un morro, frente a una carpintería y con una plaza al lado.
Allá caminamos unos 200 metros y llegamos a una humilde residencia.
...-Salir de noche con un desconocido y encima "castellano"...Ni hablar...
Pedido hecho, pedido negado!!!!!!!!!!!!
-Está bien,- dije- qué tal si nos encontramos mañana de mañana?
-Bueno, me dijo, como a las 10 estaré en la playa de Rosas; te espero en la terminal de ómnibus.
Y así, me regresé hasta el centro, directo a dormir.
Al día siguiente, 15 minutos antes de la hora combinada, allá estaba yo vistiendo bermudas, y unos lentes rayban.
Había mucha gente y varios ómnibus, pero no pude localizarla, e imagino que ella tampoco me reconoció en ropa de baño y con lentes grandes y obscuros.
Tenté rehacer el trayecto a su casa, pues existen varias líneas de ómnibus que van a São Gonçalo, pero... también existen decenas de morros, plazas y carpinterías, por lo que no localicé el lugar.
Volví a São Paulo a terminar mi curso.
He regresado decenas de veces a Río de Janeiro y las mismas veces, durante 6 años, intenté encontrarla con idéntico resultado.
Nunca más conseguí localizar su casa, ...ni siquiera sé su nombre. Sólo lo guardo como un tierno recuerdo de mi juventud y de aquel gran CARNAVAL QUE PASÓ POR MI VIDA!!!
Recuerdo hasta hoy la primera vez que bajé a desayunar. Había una mesa de más de 10 metros, cubierta de frutas tropicales, panes, quesos, jugos y fiambres.
Una vez servido mi plato se acercó el mozo y llenó mi taza con algo caliente que supuse era té. Como estaba con sed me lo tomé de un solo sorbo, comprobando que estaba sin azúcar y era solo "agua"… era para calentar la taza!!!!!
Al volver el pobre empleado, se quedó pensando a dónde había ido a parar el agua. Claro, yo me hice el otario y no le di ninguna explicación...
Bueno... se acercaba carnaval y yo no conocía Río de Janeiro, así que separé un poco de ropa en una mochila y me fui a la terminal de ómnibus a comprar un pasaje para la Ciudad Maravillosa.
La terminal es increíble, con capacidad para el estacionamiento de 200 ómnibus simultáneamente. Al llegar a los mostradores observé una verdadera lucha que se desató entre los vendedores de las compañías disputándose los probables clientes a grito limpio... aquí, aquí!!
Compré mi boleto en una de las compañías; el funcionario prácticamente me arrebató el dinero al entregándomelo, con la advertencia "corra que el ómnibus esta saliendo".
Y yo quedé pensando ¡¡qué exagerado!! ¿serán todos así???
Bajé la escalera y llegué al portón de embarque. El ómnibus ya estaba cerrando la puerta, y tuve que golpearla para que parase y poder subir.
Salimos por la rodovía Presidente Dutra, en un viaje de aproximadamente 6 horas hasta Río de Janeiro.
Una vez llegado, en la Rodoviaria Novo Río, me tomé un ómnibus con destino a Copacabana, viendo todos los paisajes que tantas veces había visto en la televisión, diarios y revistas.
Av. Brasil, Av. Presidente Vargas, área central, Flamengo, Gloria y los tradicionales barrios Flamengo, Botafogo (divisando el Pan de Azúcar y el Cristo Redentor), estuvieron a la vista, pasando por el túnel y viendo en el horizonte la Av. Atlántica en Copacabana. Caminé un rato, llegando hasta Ipanema, cuando una suave garúa me obligó a refugiarme en un caño de una obra en construcción.
Miraba mi entorno y no podía creer. Al fin estoy aquí... llegué a una de las playas más famosas del mundo.
Pasé el día vagando y conociendo la ciudad, con todos los hoteles llenos de turistas. Debido a mi limitado poder económico, no podía aspirar a otro hotel que aquellos "donde la estrella es usted".
Fui hasta donde se realizaba el desfile, sintiendo "en carne propia" la vibración de la batucada", calentando los tamboriles para entrar en la avenida.
Como a la 1 de la madrugada volví a la playa en un ómnibus cuyo chofer parecía haber tomado unas cervezas de más, pues amenazaba volcar en cada curva. Por allí me quedé con un argentino que conocí en idéntica situación a la mía...
Nos arreglamos como pudimos para pasar la noche, como toda defensa, yo tenía un cortaplumas…
Como a las 3 de la madrugada llegó la policía peinando la playa, pero no nos incomodaron. Sólo corrieron a las parejas que allí estaban.
Ahora, 35 años después, me horrorizo pensando lo "inconsciente" que fuí. Es que, eran otros tiempos menos violentos, y podía cometer lo pecados de la juventud!!
Me despertaron unas voces cercanas... eran las 10 de la mañana. Todo el mundo en biquini y nosotros, reventados por la humedad de la arena, tratamos de reponernos. En un bar cercano nos lavamos como pudimos; tomamos un jugo y un pastel. Pensé, otra noche así... yo no paso.
Me despedí del amigo ocasional que regresaba a su país y decidí arriesgar del otro lado de la bahía de Guanabara, en la ciudad de Niteroi, que queda enfrente a Río. Tenía la esperanza de que no hubiesen tantos turistas.
Fui hasta el terminal de las barcas, que salen cada 30 minutos, en uno de los paseos más lindos que existen en el mundo..
Al llegar, me dirigí hasta una pensión que me indicaron. Allí conseguí mi famoso cuarto, limpio, con cama y baño propio. Era un lujo comparado con la terrible noche pasada , pero no llegaba ni a los pies de mi "palacio" aquel que dejé en San Pablo, por conocer la famosa Río de Janeiro.
Fui a la playa y tomé un regio baño. Dormí una siesta.
Conocí a pie los barrios de Flechas e Icaraí que tienen la vista más bonita de Río de Janeiro, desde el otro lado de la bahía.
Como a las 7 de la noche salí a caminar. De pronto vi una linda muchacha, bailando sola en la calle; me dejó hipnotizado, con el corazón saltando por la boca, y comencé a conversar con ella ... si quería que la acompañase, etc.
Después de un par de horas de charla, le dije si por la noche querría ir a algún lugar a "sambar". Me dijo que le gustaría, pero que no podía ir sin la autorización de sus padres.
-No hay problema, le contesté, vamos a tu casa, me presento y pedimos el permiso.
A lo que ella estuvo de acuerdo.
Fuimos con su hermana y hermano, hasta el ómnibus que iba a su barrio São Gonçalo.
En 45 minutos de viaje dio tantas vueltas que perdí absolutamente el sentido de orientación, cuando me dijeron:- -Es aquí...
Bajamos y traté de fijar bien el lugar: Estábamos al lado de un morro, frente a una carpintería y con una plaza al lado.
Allá caminamos unos 200 metros y llegamos a una humilde residencia.
...-Salir de noche con un desconocido y encima "castellano"...Ni hablar...
Pedido hecho, pedido negado!!!!!!!!!!!!
-Está bien,- dije- qué tal si nos encontramos mañana de mañana?
-Bueno, me dijo, como a las 10 estaré en la playa de Rosas; te espero en la terminal de ómnibus.
Y así, me regresé hasta el centro, directo a dormir.
Al día siguiente, 15 minutos antes de la hora combinada, allá estaba yo vistiendo bermudas, y unos lentes rayban.
Había mucha gente y varios ómnibus, pero no pude localizarla, e imagino que ella tampoco me reconoció en ropa de baño y con lentes grandes y obscuros.
Tenté rehacer el trayecto a su casa, pues existen varias líneas de ómnibus que van a São Gonçalo, pero... también existen decenas de morros, plazas y carpinterías, por lo que no localicé el lugar.
Volví a São Paulo a terminar mi curso.
He regresado decenas de veces a Río de Janeiro y las mismas veces, durante 6 años, intenté encontrarla con idéntico resultado.
Nunca más conseguí localizar su casa, ...ni siquiera sé su nombre. Sólo lo guardo como un tierno recuerdo de mi juventud y de aquel gran CARNAVAL QUE PASÓ POR MI VIDA!!!
SANPA
Ya estábamos en la época de "vacas flacas" y la compañía en la que yo trabajaba, prefería enviar a sus alumnos a cursos en São Paulo en vuelos nocturnos que partían después de las 22 horas. La razón era que tenían un 30% de descuento.
Asi fué que llegué al aeropuerto Internacional de Cumbica como a medianoche, con la recomendación de no tomar cualquier taxi, sino llamar a una determinada compañia.
Seguro que era la más barata.
Asi lo hice. Como a las 00:30... yo esperaba y nada de aparecer el famoso taxi, llamé dos veces más con la misma respuesta "...ya está llegando ,aguarde".
Quien conoce São Paulo, sabe que el aeropuerto concentra la gran mayoría de los vuelos internacionales y se encuentra alejado de la ciudad a aproximadamente una hora de viaje del centro.
Y yo iba hasta la ciudad de Diadema, pasando São Paulo hacia la zona denominada ABCD (Santo Andre, São Bernardo, São Caetano y Diadema), por lo que me esperaba por lo menos 1 hora y media de autopista a esa hora de la madrugada.
Cuando ya me empezaba a cansar y pronto para tomarme el primer coche que aparezca, llega el taxi de la demorada compañia que era un coche Gol bastante antiguo.
Pongo las valijas y salimos de la zona del aeropuerto, y el coche comienza a fallar, hasta parar.
Yo ya aterrorizado mirando a la vuelta buscando algun posible asaltante, y el chofer revisando el motor y diciendo que esta recalentado, el motor era a alcohol.
Como me considero bastante experto en la linea Volkswagen, le digo que conecte el ventilador del radiador de forma directa para que el mismo se enfrie, pero al comprobar que no sabia como hacerlo termine yo mismo metiendo la mano en el mismo.
Y asi a los pocos minutos conseguimos seguir nuestro viaje, ya serían como la 1 de la madrugada de una noche fria y lluviosa, cuando el maldito chofer tiene la genial idea de en lugar de seguir por las autopistas y hacer uma "U" hasta llegar a nuestro destino, dice que conoce um "atajo", por dentro de la Ciudad de Mauá que sería mas rápido.
En teoria tenia razon asi hariamos el camino em linea recta y no en "U", a lo que sale cortando camino.
Y comenzamos a rodar, parando en todos los semaforos. A esa hora y lloviendo era como "pedir para ser robados", le digo "No pare siga derecho.."
Y sigue por mas de 30 minutos, hasta que me confiesa que esta PERDIDO!!!!
No sabe si esta yendo o volviendo, y Sanpa es una de las ciudades del mundo que uno no tiene ningun punto de referencia y no llevaba yo ninguna brujula o GPS para ver hacia donde ibamos.
Solo empece a leer los carteles, Villa Americana, Villa Salome, Villa Esperanza, hasta que finalmente entro en un cantegril que no tenia salida, le digo doble en la primera calle y vamos a salir de aqui, rápido!!!!.
Vamos a parar para preguntar, y me responde "tengo miedo de parar" porque pueden asaltarnos !!!
Que panorama, no se quien de los dos tenia mas miedo , si yo o el chofer.
Finalmente lo convenci a parar en una estacion de nafta, donde le explicaron que aun estaba muy lejos a 15 kms de Diadema.
Sali de alli mas confiado, pero me desarmo enseguida diciendo que el chofer del coche que estaba cargando nafta tenia cara de asaltante, ahora sabe que estamos perdidos y va a venir atras nuestro!!!!!
El manejando y yo "cuidando" la retaguardia!!!!Ya eran como las 2 de la madrugada, y a mi que no me gusta andar en la calle despues de que obscurece!!.
Hoy soy conciente que ese dia por los menos 6 angelitos de la guardia estaban conmigo protegiendome.
Asi seguimos por avenidas, viaductos, y preguntando en un cuartel de bomberos hasta llegar al centro de São Bernardo do Campo (tierra de la fabrica Volkswagen y de Lula), ya pegado a Diadema, donde llegamos a las 02:30.
El hotel hasta parecia un motel todo misterioso con una ventanita y un timbre, me abrieron el porton, donde finalmente pude registrarme y bajar las revoluciones que a esa hora era mas adrenalina que sangre.
Al dia siguiente al llegar a la firma pude descargar toda mi rabia e indignación, que por ahorrarse unos pocos reales, exponen la vida de sus funcionarios.
Bien hecho !! Mi maldicion hizo efecto y la firma quebró, pena que yo tambien fui despedido.....
Pero la historia esta aqui para contarselas a mis nietos!!!!
Asi fué que llegué al aeropuerto Internacional de Cumbica como a medianoche, con la recomendación de no tomar cualquier taxi, sino llamar a una determinada compañia.
Seguro que era la más barata.
Asi lo hice. Como a las 00:30... yo esperaba y nada de aparecer el famoso taxi, llamé dos veces más con la misma respuesta "...ya está llegando ,aguarde".
Quien conoce São Paulo, sabe que el aeropuerto concentra la gran mayoría de los vuelos internacionales y se encuentra alejado de la ciudad a aproximadamente una hora de viaje del centro.
Y yo iba hasta la ciudad de Diadema, pasando São Paulo hacia la zona denominada ABCD (Santo Andre, São Bernardo, São Caetano y Diadema), por lo que me esperaba por lo menos 1 hora y media de autopista a esa hora de la madrugada.
Cuando ya me empezaba a cansar y pronto para tomarme el primer coche que aparezca, llega el taxi de la demorada compañia que era un coche Gol bastante antiguo.
Pongo las valijas y salimos de la zona del aeropuerto, y el coche comienza a fallar, hasta parar.
Yo ya aterrorizado mirando a la vuelta buscando algun posible asaltante, y el chofer revisando el motor y diciendo que esta recalentado, el motor era a alcohol.
Como me considero bastante experto en la linea Volkswagen, le digo que conecte el ventilador del radiador de forma directa para que el mismo se enfrie, pero al comprobar que no sabia como hacerlo termine yo mismo metiendo la mano en el mismo.
Y asi a los pocos minutos conseguimos seguir nuestro viaje, ya serían como la 1 de la madrugada de una noche fria y lluviosa, cuando el maldito chofer tiene la genial idea de en lugar de seguir por las autopistas y hacer uma "U" hasta llegar a nuestro destino, dice que conoce um "atajo", por dentro de la Ciudad de Mauá que sería mas rápido.
En teoria tenia razon asi hariamos el camino em linea recta y no en "U", a lo que sale cortando camino.
Y comenzamos a rodar, parando en todos los semaforos. A esa hora y lloviendo era como "pedir para ser robados", le digo "No pare siga derecho.."
Y sigue por mas de 30 minutos, hasta que me confiesa que esta PERDIDO!!!!
No sabe si esta yendo o volviendo, y Sanpa es una de las ciudades del mundo que uno no tiene ningun punto de referencia y no llevaba yo ninguna brujula o GPS para ver hacia donde ibamos.
Solo empece a leer los carteles, Villa Americana, Villa Salome, Villa Esperanza, hasta que finalmente entro en un cantegril que no tenia salida, le digo doble en la primera calle y vamos a salir de aqui, rápido!!!!.
Vamos a parar para preguntar, y me responde "tengo miedo de parar" porque pueden asaltarnos !!!
Que panorama, no se quien de los dos tenia mas miedo , si yo o el chofer.
Finalmente lo convenci a parar en una estacion de nafta, donde le explicaron que aun estaba muy lejos a 15 kms de Diadema.
Sali de alli mas confiado, pero me desarmo enseguida diciendo que el chofer del coche que estaba cargando nafta tenia cara de asaltante, ahora sabe que estamos perdidos y va a venir atras nuestro!!!!!
El manejando y yo "cuidando" la retaguardia!!!!Ya eran como las 2 de la madrugada, y a mi que no me gusta andar en la calle despues de que obscurece!!.
Hoy soy conciente que ese dia por los menos 6 angelitos de la guardia estaban conmigo protegiendome.
Asi seguimos por avenidas, viaductos, y preguntando en un cuartel de bomberos hasta llegar al centro de São Bernardo do Campo (tierra de la fabrica Volkswagen y de Lula), ya pegado a Diadema, donde llegamos a las 02:30.
El hotel hasta parecia un motel todo misterioso con una ventanita y un timbre, me abrieron el porton, donde finalmente pude registrarme y bajar las revoluciones que a esa hora era mas adrenalina que sangre.
Al dia siguiente al llegar a la firma pude descargar toda mi rabia e indignación, que por ahorrarse unos pocos reales, exponen la vida de sus funcionarios.
Bien hecho !! Mi maldicion hizo efecto y la firma quebró, pena que yo tambien fui despedido.....
Pero la historia esta aqui para contarselas a mis nietos!!!!
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