jueves, 26 de abril de 2007
DIAMANTINA
Leyendo el email con las historias de viaje de un amigo entre Uruguay, Brasil y Estados Unidos, recordé un viaje que hice a la ciudad de Diamantina, en el Estado de Minas Gerais, en Brasil.
Estaba realizando un curso en Belho horizonte, por cuenta de la firma, y me encontraba en la terminal de ómnibus pronto para mi regreso. Mientras estaba comiendo un refuerzo, una linda joven morocha comenzó a mirarme de forma insistente.
Uno siempre se hace a la idea de que el asunto no es con uno. Debe estar mirando a otra persona que está detrás mío, pensé...doy vuelta la cara y no había nadie.
Visto y considerando que el asedio continuaba, y en vista de que la chica estaba acompañada de una pareja de amigos, pedí permiso y compartí la mesa de ellos.
Era estudiante y volvía a su ciudad natal, Diamantina, ciudad colonial similiar a Ouro Preto. En aquella ciudad nació JK o sea el presiente Juscelino Kubitcheck fundador de Brasilia.
Yo volvía a Río de Janeiro, asi que intercambiamos direcciones y subimos en los respectivos ómnibus, emprendiendo el camino en direcciones totalmente opuestas.
Antes de partir me invitó para que un día fuese a conocer su ciudad. Después de este acontecimiento, pasaron 7 u 8 meses... Se aproximaba el carnaval...
2 millones de cariocas, los habitantes de la ciudad de Río de Janeiro, decían : está loco este tipo todo el mundo soñando con ir a Río en Carnaval y él tratando de salir.
Para quien vive en Río, es una tortura quedarse en la ciudad, a no ser que sea fanático de ir a ver desfilar a la Marques de Sapucaí!!
Casi todo está cerrado, lleno de turistas y los precios triplicados o cuadruplicados. En el hotel que la firma me pagaba, ponían a 3 o 4 en cada cuarto.
Así que después de mi trabajo, me tomé un ómnibus para rodar 9 horas haciendo el viaje entre Río y Belho Horizonte. Es un viaje bastante desagradable, ya que buena parte del recorrido, va por la montaña, con demasiadas curvas, siendo necesario sujetarse para no golpear la cabeza contra el vidrio.
Bueno... al amanecer bajo en la terminal nueva en esa época, (1970), y voy a buscar un ómnibus hacia la ciudad de Diamantina. Hacía media hora había salido uno y el siguiente salía recién a las 3 de la tarde.
Como opción me tomé un transporte local hacia la salida de la ciudad, parando en el puesto de la Policía Rodoviaria Federal (caminera). Me dirigí al policía explicándole mi problema y mi deseo de viajar a Diamantina.
Me responde: No te preocupes espera aquí, al primer camión que pase, le pido que te lleve...
Dicho y hecho, el primer "mercedito" que pasó, fue abordado por el policía. Le pidió al chofer si me podía llevar, a lo que accedió de inmediato.
Y allá nos vamos. Se dirigia a Brasilia, y en algunas horas de mucha charla, me acercó hasta la ciudad de Curvelo, ya próxima a mi destino.
Yo estaba super contento con mi suerte, aunque con mucho calor. Me quedé sentado en una piedra, rodeado por muchas moscas, esperando poder seguir mi viaje, que solo se concretó 2 horas después.
Esta vez conseguí un viaje directo hasta Diamantina.
Cuando llegamos me orienté fácilmente, ya que la ciudad es pequeña, 100% colonial, con las mismas calles empedradas por donde caminaban los esclavos, con sus iglesias barrocas, única señal de modernidad, con las luces de la calle de mercurio y las antenas de tv, ya que las paredes deben ser conservadas como estaban originalmente.
A la plaza principal aún llegan los burritos con mercaderías, para hacer el trueque como sus ancestros.
Preguntando aquí y allá, llegué a la casa de mi amiga, que del susto, casi se cae para atrás. Nunca pensó que este uruguayito pudiese llegar tan lejos.
Su mamá, viuda, me recibió muy amistosa y cariñosamente como si fuera un hijo más. No hubo forma de convencerla de que me quedaría en un hotel. Corrió a un hijo suyo para otra sala, y me dió su aposento para mi uso.
De la misma forma, todos los días me preguntaba qué queríia comer y... hasta me lavaba mi ropa.
Pasé un carnaval completo en esta ciudad que me recibió de forma tan abierta. Me presentaron al intendente que autorizó un pase libre para mí en todos los bailes locales.
Es de hacer notar que como ciudad chica del interior, en los barcitos nocturnos lo que más se ve, son muchachas en la proporción de 10 de ellas por cada hombre. Ellos se van a la capital a estudiar y ellas se quedan haciendo magisterio lo que casi una de sus pocas opciones..
Asi que yo era el rey, y más por ser forastero, rodeado por bellas muchachas, que irradiaban simpatía. .
Los "blocos", o sea las agrupaciones carnavalescas, recorren las estrechas calles de la ciudad, siendo posible unirse a ellos en una especie de "llamadas mineiras".
Diamantina es famosa por la "chica da silva", la esclava negra, que fué amante de un terrateniente y pasó a la historia. Ya se hizo una novela y hasta una película con su historia.
Volví 2 veces a esta ciudad, que a pesar de la distancia, me hizo vivir y disfrutar de un carnaval diferente más alegre y más auténtico que su homónimo de Rio de Janeiro.
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