La primera vez que fui a realizar un curso a los Estados Unidos, tuve muchas dificultades para obtener la visa.
(ya en aquella época).
En ese momento yo vivía en Caracas, Venezuela. Y aunque la firma Burroughs, para la que yo trabajaba, se responsabilizaba por mi retorno, no fué fácil obtener la visa.
El viaje estaba programado para ir en viernes, y de esa manera yo podía aprovechar el fin de semana para conocer México), casi sin gastar nada.
El vuelo salía a las 18:45 del aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Eran las 17 horas y yo aún me encontraba frente al cónsul norteamericano, de origen portoriqueño, quien muy grosero y maleducado, me gritaba que no estaba obligado a darme la visa, etc...
Todo eso sucedía porque , por las negativas anteriores para otorgármela, la compañía hizo gestiones ante Wáshington, sobre mi viaje y curso.
¡¡Quien diría!... Charlypoa estaba generando un incidente diplomático internacional!!
A las 17 y 30 me tiró el pasaporte con la famosa visa, encima de la mesa, con gesto de desprecio. Rápidamente lo recogí antes de que se arrepintiera.
Tomé un taxi hasta mi casa a recoger la valija y despedirme de mi esposa. El taxista me decía que sería prácticamente imposible bajar de Caracas,(que se encuentra a 1000 metros de altura), hasta La Guaira (al nivel del mar) en una hora, en un viernes lluvioso y con muchos congestionamientos de tránsito.
-Aún así,-le dije- vamos a intentarlo!!
Llegamos faltando 5 minutos para la salida. Corrí hacia corriendo el balcón de la compañia aérea Mexicana de Aviación, donde me informaron que el vuelo estaba CERRADO y que no era posible mi embarque, etc.
En eso llegaron 3 pasajeros más. Aumentó la presión y el empleado, con tal de liberarse de 4 pasajeros muy molestos, tomó nuestras valijas, entregándonos el ticket de embarque y nos dijo: -Corran que el avión está saliendo!!
Allá salimos, esquivando ancianos y niños. Llegamos a la pista y mirando en ambas direcciones, no vimos nuestro avión.!!
Mientras pensamos si ya se fué o no, otros pasajeros nos informaron que el vuelo estaba "demorado"...
A las 19 y 30 llaman de nuevo. Ordenadamente, nos colocamos en la fila que se deshace en 15 minutos, porque... nada de embarcar.
El avión tenía problemas mecánicos que estaban tratando de reparar. Era una pavadita "una turbina estaba perdiendo aceite"!!
Y asi siguió el "llama y desllama", hasta que nos entregaron el ticket para la cena, cortesía (u obligación) de la compañia aérea.
Conocí un par de viajantes panameños con quienes compartí algunas cervezas y muchas historias. A la 1 y media de la madrugada, anuncian los parlantes "Pasajero Sr. Carlos Arce última llamada vuelo a México!!"
A la pucha, digo, ahora sí va en serio: Mejor me apuro para que no me dejen... Fué cancelada la escala en ciudad de Panamá y volaremos directo a México City.
Al subir al avion somos recibidos por una simpática tripulación y la noticia de que hay "canilla libre". Pensé, un par de tequilas para bajar toda esta cerveza, no me vendrían mal... Y después de tanta adrenalina para un solo día, me duermo en un excelente y tranquilo vuelo.
Me despierta la voz del piloto, anunciando aproximación a México, aún noche cerrada.
Tenía la información de que la Capital estaba a más de 2000 metros de altura, pero llegando, sólo veo un enorme valle hasta el horizonte.
Desembarcamos y espero por las valijas. Para hacer tiempo, inicio una charla con el oficial de aduana, sobre qué dejan pasar y qué no dejan. Creo que pensó que yo era un contrabandista, sondeando el local!!
Me convencí de ello cuando llego mi valija. La "peinó" de arriba a abajo y se "enamoró" de un par de zapatos, con suela de goma gruesa, tipo plataforma, que trató de "abrir", durante 5 minutos, retorciéndolos, y yo mirándolo con la conciencia limpia. Al final decidió desistir.
Me tomo un taxi (volkswagen escarabajo) que, al igual que en Brasil eran muy populares en esa época.
Le digo -"Manito llevame a un hotel que no sea muy caro, en la zona de Reforma (centro) ".
-"Caro, hasta cuánto, me pregunta".
Le digo "de 15 a 20 dólares está bien". Por suerte, esa noche el peso mexicano se había desvalorizado un 30% en relación al dólar.
20 minutos después llegamos a un tremendo hotel de 15 pisos, con alfombra verde hasta la calle y un portero que, más parecía un comandante lleno de condecoraciones . Abrió la puerta del taxi y llevó mi valija.
Le digo - no será más caro de 20 dólares todo este lujo,y el chofer me confirmó que no...
Voy a la recepción donde me informan que sólo tienen disponible suite matrimonial, y que el precio por día es de sólo DIEZ DOLARES!!!!
Tener sala de estar, lavabo, un regio baño, cama matrimonial, aire acondicionado y tv, todo por ese precio solo podía verse en aquellos tiempos!!
Miro el reloj, son las 6 y media. Se me ocurre que no voy a conseguir dormir, y si lo hiciese perdería el día. Me baño y a las 8, salgo a la calle a reconocer el terreno.
Reforma es una zona central, muy turística. Tomo un desayuno (norteamericano) imagino que ideado para agradar a los turistas. Camino un par de cuadras más y entro en una agencia de turismo, donde adquiero un "city tour" y un mapa de la ciudad.
Paseo por los lugares más típicos, almuerzo y de tarde salgo por cuenta propia.
Me voy al ZÓCALO, plaza central, Pienso que ya estoy completamente adaptado y emprendo una rápida carrerita, subiendo tres tramos de la escalera, cuando digo ...EPA!!!
Algo está diferente. El corazon me galopa y quiere salirse por la boca. De ahí en adelante, tomo más cuidado y así voy conociendo La Torre Latinoamericana , la más alta de América (claro contando de 2250 metros para arriba) . Ya ha aguantado varios terremotos fuertes. Conozco el Museo de Arte Precolombino, el Castillo de Chapultepec y subiendo en el subte, recorro varios barrios.
Al día siguiente voy al lago Xochimilco, que sobró de lo que era originalmente la ciudad, tal como dice la cancion México en una laguna!
Hay una especie de chalana, con sillas de respaldo alto, (parecen de comedor) para llevar a los pasajeros. Pregunto el precio, 3 dólares -me dicen.
Me subo y el "chofer", arranca conmigo solo!!
Al lado, desdeotras embarcaciones llenas, me miran como a un "potentado"..
Recién me doy cuenta que por 3 dólares me alquilé el barco entero...
A nuestro lado pasan mariachis ofreciendo sus canciones a cambio de una propina, y vendedoras con pequeños hornos a leña, para mantener caliente las comidas, enchiladas, tacos, tamales, sopes y demás iguarias.
Todo eso al son de marimbas (xilófonos de madera) que le dan un toque bucólico al local!!!.
Regreso cansado al hotel y me acuesto a reponer mis energías, ya que al día siguiente, sigo rumbo a los States.
No conocí la noche mexicana, pues estaba molido por el cansancio y la diferencia del hfuso horario. Me dijeron que el "point" es la plaza GARIBALDI en la zona rosa y sus mariachis.
Pasé un fin de semana en la capital, llevándome la sensación de un pueblo muy hospitalario, servicial con el turista y amigo, bastante similar al brasileño. Desde alli seguí viaje a California, pero esa ya es otra historia.
jueves, 26 de abril de 2007
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