Como era costumbre, la firma multinacional de informática en la que yo trabajaba en Caracas, esperaba a última hora para confirmar mis viajes a cursos. En esa oportunidad, no había más vuelos directos, por lo que fue necesario hacer varias combinaciones de compañias aéreas y aeropuertos.
Asi fue esa vez que, saliendo de Venezuela, debería cambiar de avión en el aeropuerto Kennedy de NUEVA YORK y otro en Los Angeles en California, para finalmente llegar a mi destino final, la ciudad de San José.
Por salir de un país tropical con 39 grados y llegar a una ciudad no muy fría, ni me preocupé de llevar ropa de abrigo. Así que fui con mi clásica camisa estampada " caribeña" y unos pantalones de tela fina y material sintético.
El vuelo fue tranquilo hacia los STATES aunque yo estaba ansioso por ver, por lo menos desde el aire, la estatua de la Libertad y la isla Manhatan. Perdí..., una densa neblina solo me permitió ver la luz roja parpadeando en la punta del ala y nada más .
Aterrizamos y nos dirigimos a la sala internacional de desembarque.
Se realizó la revision de pasaporte y visa y las clásicas dos preguntitas de inmigración.
-A qué vino a los Estados Unidos?
-Cuánto tiempo se va a quedar?
Prosiguió una rápida revisada a la valija y quedé listo para hacer mi conexion.
Como el aeropuerto es muy grande, es nescesario tomar un ómnibus interno para ir hasta la otra compañía, la TWA.
Me dirigí hacia la salida y como a unos 15 pasos diviso, del otro lado de la puerta, a un cargador de valijas, que más parecía un oso polar por su vestimenta.
Llevaba varias casacas, un gorro tapando toda su cabeza, bufanda enroscada varias veces en su pescuezo, guantes en sus manos y los clásicos tapaorejas de piel, tan típicos de los países frios.
Nos miramos mutuamente, y yo pensé:
Qué payaso... para qué tanta ropa... no está tan frío...
Y me imagino que el también pensó :
Esta cucaracha latina, sin ropa de abrigo... se va a congelar.
La puerta automática se abre, y paso del paraíso al infierno (pero helado), en un segundo.
Es más o menos como pasar del día más caluroso del verano a las 2 de la tarde, a la noche más helada del invierno.
Estaba 3 grados bajo cero!!
Pero por cierto, no le iba a dar gusto a los demás de escuchar mis gritos aterrorizados de frío... ¿ y mi garra charrúa?
Era hora de ponerla en evidencia, así que mostrando la más absoluta indiferencia, caminé con mi valija hasta el ómnibus.
Hice mi embarque y despegamos hacia la dorada California.
Con la eficiencia americana, todo eso fue hecho en 25 minutos, ...son cosas del primer mundo.
Bueno, dentro del avión un agradable aire acondicionado me hizo "revivir" de aquel "polo congelado neoyorquino".
Vi una buena película, el paisaje agradable y bebí una taza de cafe, (si se pude llamar café). Pero, por un descuido, la azafata en lugar de vertir el café en la taza, lo derramó en mis pantalones .
Sobreviene la tragedia, y la alarma general. La pobre no sabía qué cara poner, vino otra colega con un paño húmedo, y vino el jefe de comisarios a presentar sus disculpas.
Superado el inconveniente y ya tomada mi taza de café, la azafata me ofreció un kit cortesía, un "jogging" de moleton en el clásico color rojo, con el emblema de la compañía. No me hice rogar, fui al baño y volví seco, luciendo mi nuevo uniforme,... .
Los vuelos costa a costa, en condiciones normales duran aproximadamente 5 horas, que pueden verse reducidas cuando la aeronave encuentra los llamados WINDS TAIL, o sean las corrientes de viento de las altitudes, que empujan al avión.
Como ganamos más de media hora, el piloto nos ocsequió con un vuelo a baja altitud, sobre el Grand Canyon de Arizona, que a la hora del altardecer, brinda un sinfín de tonos de ocre y marrón.
Cerca de Los Angeles, pregunté a una azafata sobre mi próxima conexión. Mi boleto está marcado SAN JOSE y un código de la compañía aérea "AC" que no me es familiar. Ella trata de informarse a traves de la radio del avión y me confirma: - " Señor, la compañía es AIR CALIFORNIA, pero ese vuelo que Ud. tiene marcado es para Ontario Canadá!!
-¿Cómo?... Yo quiero ir a San José, y no voy a volver hacia atrás.
-Lo siento mucho, pero tendrá que solucionar su problema en el nostrador de la compañía.
Cuando aterrizamos, me voy furioso a esclarecer el lío, ya pensando que me demoraría un día más hasta obtener un asiento para viajar.
Pero mi pensamiento tercermundista es resuelto en sólo 5 minutos. El empleado entra en su terminal y rehace mi ruta...
...¿Y los pasajes? - le digo.
- No problems. Los imprime y me los entrega. En 30 minutos usted embarcará en nuestro puente aéreo hacia la ciudad de San Francisco y desde allí lo llevaremos a San José...
Resuelto ese trámite burocrático, me acuerdo de mi pobre mi valija... Me indica una puerta como a unos 20 metros y por radio indica al encargado el código de la maleta.
Es increíble el sistema. Si si uno llega y deposita su valija antes del horario de salida de su vuelo, ellos la despachan en el primer vuelo que vaya en ese sentido, tal es así, que muchas veces, la valija llega ANTES que el pasajero y queda a su disposición.
No obstante ello, y viendo tantos jumbos llegando de todas partes del mundo, y el enorme trafico aéreo de la terminal, uno llega a dudar de tanta eficiencia.
Me encamino, ya medio desconfiado, hacia la puerta indicada y cuando faltaban 5 metros para llegar, allí estaba mi valija en manos del funcionario.
El resto del vuelo estuvo conforme a lo planificado; una hora de vuelo hasta el aeropuerto internacional de San Francisco y desde allí, la compañía decoló un 707, para llevar una señora con su hija, una azafata y a mí, (además piloto y copiloto), con más de 230 asientos vacíos para recorrer 60 kms..... increíble....
Asi fue esa vez que, saliendo de Venezuela, debería cambiar de avión en el aeropuerto Kennedy de NUEVA YORK y otro en Los Angeles en California, para finalmente llegar a mi destino final, la ciudad de San José.
Por salir de un país tropical con 39 grados y llegar a una ciudad no muy fría, ni me preocupé de llevar ropa de abrigo. Así que fui con mi clásica camisa estampada " caribeña" y unos pantalones de tela fina y material sintético.
El vuelo fue tranquilo hacia los STATES aunque yo estaba ansioso por ver, por lo menos desde el aire, la estatua de la Libertad y la isla Manhatan. Perdí..., una densa neblina solo me permitió ver la luz roja parpadeando en la punta del ala y nada más .
Aterrizamos y nos dirigimos a la sala internacional de desembarque.
Se realizó la revision de pasaporte y visa y las clásicas dos preguntitas de inmigración.
-A qué vino a los Estados Unidos?
-Cuánto tiempo se va a quedar?
Prosiguió una rápida revisada a la valija y quedé listo para hacer mi conexion.
Como el aeropuerto es muy grande, es nescesario tomar un ómnibus interno para ir hasta la otra compañía, la TWA.
Me dirigí hacia la salida y como a unos 15 pasos diviso, del otro lado de la puerta, a un cargador de valijas, que más parecía un oso polar por su vestimenta.
Llevaba varias casacas, un gorro tapando toda su cabeza, bufanda enroscada varias veces en su pescuezo, guantes en sus manos y los clásicos tapaorejas de piel, tan típicos de los países frios.
Nos miramos mutuamente, y yo pensé:
Qué payaso... para qué tanta ropa... no está tan frío...
Y me imagino que el también pensó :
Esta cucaracha latina, sin ropa de abrigo... se va a congelar.
La puerta automática se abre, y paso del paraíso al infierno (pero helado), en un segundo.
Es más o menos como pasar del día más caluroso del verano a las 2 de la tarde, a la noche más helada del invierno.
Estaba 3 grados bajo cero!!
Pero por cierto, no le iba a dar gusto a los demás de escuchar mis gritos aterrorizados de frío... ¿ y mi garra charrúa?
Era hora de ponerla en evidencia, así que mostrando la más absoluta indiferencia, caminé con mi valija hasta el ómnibus.
Hice mi embarque y despegamos hacia la dorada California.
Con la eficiencia americana, todo eso fue hecho en 25 minutos, ...son cosas del primer mundo.
Bueno, dentro del avión un agradable aire acondicionado me hizo "revivir" de aquel "polo congelado neoyorquino".
Vi una buena película, el paisaje agradable y bebí una taza de cafe, (si se pude llamar café). Pero, por un descuido, la azafata en lugar de vertir el café en la taza, lo derramó en mis pantalones .
Sobreviene la tragedia, y la alarma general. La pobre no sabía qué cara poner, vino otra colega con un paño húmedo, y vino el jefe de comisarios a presentar sus disculpas.
Superado el inconveniente y ya tomada mi taza de café, la azafata me ofreció un kit cortesía, un "jogging" de moleton en el clásico color rojo, con el emblema de la compañía. No me hice rogar, fui al baño y volví seco, luciendo mi nuevo uniforme,... .
Los vuelos costa a costa, en condiciones normales duran aproximadamente 5 horas, que pueden verse reducidas cuando la aeronave encuentra los llamados WINDS TAIL, o sean las corrientes de viento de las altitudes, que empujan al avión.
Como ganamos más de media hora, el piloto nos ocsequió con un vuelo a baja altitud, sobre el Grand Canyon de Arizona, que a la hora del altardecer, brinda un sinfín de tonos de ocre y marrón.
Cerca de Los Angeles, pregunté a una azafata sobre mi próxima conexión. Mi boleto está marcado SAN JOSE y un código de la compañía aérea "AC" que no me es familiar. Ella trata de informarse a traves de la radio del avión y me confirma: - " Señor, la compañía es AIR CALIFORNIA, pero ese vuelo que Ud. tiene marcado es para Ontario Canadá!!
-¿Cómo?... Yo quiero ir a San José, y no voy a volver hacia atrás.
-Lo siento mucho, pero tendrá que solucionar su problema en el nostrador de la compañía.
Cuando aterrizamos, me voy furioso a esclarecer el lío, ya pensando que me demoraría un día más hasta obtener un asiento para viajar.
Pero mi pensamiento tercermundista es resuelto en sólo 5 minutos. El empleado entra en su terminal y rehace mi ruta...
...¿Y los pasajes? - le digo.
- No problems. Los imprime y me los entrega. En 30 minutos usted embarcará en nuestro puente aéreo hacia la ciudad de San Francisco y desde allí lo llevaremos a San José...
Resuelto ese trámite burocrático, me acuerdo de mi pobre mi valija... Me indica una puerta como a unos 20 metros y por radio indica al encargado el código de la maleta.
Es increíble el sistema. Si si uno llega y deposita su valija antes del horario de salida de su vuelo, ellos la despachan en el primer vuelo que vaya en ese sentido, tal es así, que muchas veces, la valija llega ANTES que el pasajero y queda a su disposición.
No obstante ello, y viendo tantos jumbos llegando de todas partes del mundo, y el enorme trafico aéreo de la terminal, uno llega a dudar de tanta eficiencia.
Me encamino, ya medio desconfiado, hacia la puerta indicada y cuando faltaban 5 metros para llegar, allí estaba mi valija en manos del funcionario.
El resto del vuelo estuvo conforme a lo planificado; una hora de vuelo hasta el aeropuerto internacional de San Francisco y desde allí, la compañía decoló un 707, para llevar una señora con su hija, una azafata y a mí, (además piloto y copiloto), con más de 230 asientos vacíos para recorrer 60 kms..... increíble....

2 comentarios:
Este, é o blog mais gostoso de se ler,Carlos...amigo querido...parabens...
São teus olhos que acham isso.
Tu é a progenitora desta ideia...
Obrigado pela dica..!!!!
Publicar un comentario