Todavía me falta comprar algunas ropas, cartuchos para la filmadora, y remedios que sé que no encontraré en los "States". A última hora apronté la valija, y agrego una bolsa adicional, por si compro mucha cosa por allá.
Mi hijo Alejandro me llevó al viejo terminal de ómnibus, que presenta la misma imagen gastada de los últimos 30 años.
Todos se amontonan a la llegada del ómnibus de EGA para cargar las valijas. Me siento sobre el corredor, que es más cómodo para estirar las piernas. Atrás, una joven me pide ayuda para reclinar su banco que está trancado. Se llama Gianini, es abogada en la ciudad de Livramento y va a pasar el fin de semana en la casa de una amiga en Montevideo.
Es un viaje tranquilo, donde se duerme poco; no me convence la "semicama" que todavía se sacude. Mi compañero de viaje "ronca lindo nomás!!!!"
Llegamos a la ciudad de PELOTAS. Medio dormido, escucho cómo algunas personas se despiden de sus familiares, como si estuviesen en el patio de sus casas. Cruzamos la ciudad por el centro. Con los ojos cerrados voy imaginando el recorrido; cruzamos la línea del tren, me duermo y lo que a mí me parece 10 minutos, fueron en realidad 2 horas y media de sueño. Al poco tiempo oigo nuevas voces, mis ojos no quieren abrirse. Ya estamos en la aduana brasileña en la ciudad de CHUY. Bajo medio dormido para declarar la filmadora, pero no es necesario, pues tiene la boleta de compra en Brasil.
Mis compañeros de viaje, bajan en la Av. Internacional, la línea divisoria entre ambos países. Tienen una tienda free-shop en el CHUY, dicen que los negocios no están nada bien.
SABADO 11
Llegamos a la aduana uruguaya y SORPRESA!!!
Debe bajar todo el mundo con sus valijas, dice el chofer..
Viejos recuerdos de 30 años atrás, en la época de la dictadura vuelven automáticamente a mi memoria. Hago la cola, soy el segundo.Las mismas sillas y mesas viejas y remendadas me miran como viejas conocidas en estos más de 30 años cruzando la frontera. Hago de cuenta que no las conozco. El señor de la aduana me pide disculpas y mira superficialmente la valija.
Puede pasar me dice...
Seguimos viaje y pasamos por PUNTA DEL ESTE, que perezosa, no quiere despertar. Son las 6 de la mañana.
Después tomamos la excelente doble vía hasta la llegada al balneario EL PINAR. El chofer del remise Sr. Jorge me espera en la carretera.
A las 10 de la mañana viene el Sr. Walter de la agencia de turismo, con el recorrido del viaje y los pasajes.
A la noche tomo baño y cena, y estreno mis tapones de silicona para no escuchar la música de un bar vecino.
DOMINGO 12
Descanso lo máximo posible, tomo un almuerzo leve, pollo y ensaladas, duermo mi siesta hasta las 4 de la tarde, y visito con mi madre un vivero enfrente a mi casa.
Llamo a la empresa aérea UNITED. Todo esta re-confirmado: el avión será un Boeing 767 moderno. Está prohibido fumar a bordo, menos mal!!
Llegaremos a Los Angeles a las 9,30 hora local.
LUNES 13
No pude dormir mucho por los mosquitos que me picaron toda la noche. Mi madre comienza a hacer todos los ruidos posibles en la cocina, como siempre. Me voy a dar un baño para sacarme el cansancio. Son las 6.50. Oh,sorpresa... ella ya se bañó y me gastó toda el agua caliente!!
Después del desayuno voy al centro a cambiar todo el dinero en traveller checks. Son más seguros, en caso de extravío o robo. Hay VISA y AMERICAN EXPRESS, y se me ocurre pensar si no darán problemas por allá...
Firmo mi nombre 96 veces, y vuelvo a casa con todo aparentemente en orden.
MARTES 14
Después de una excelente noche de sueño, al fin, llegó el día de iniciar nuestro viaje.
A las 16 horas en punto aparece nuestro chofer para llevarnos al aeropuerto. Al llegar vemos que el check-in de la United todavía está cerrado. Le pregunto a una funcionaria a qué hora abre y me responde que en 10 minutos. Me suena como "un ahorita nomás de los mejicanos", y realmente, mis predicciones se confirman... son 25 minutos de espera. 
Mi prima Charito conversa con mi madre. La gente de la United se organiza, se mueve la cola, soy el segundo, me imagino que será para verificar el pasaporte, pero es allí, que comienza lo que llamaré "paranóia de terrorista".
( Este libro fué escrito antes de los trágicos ataques del 11 de setiembre en Nueva York).
Comienza el interrogatório:
1)Cuántas valijas lleva?
2)Dónde las preparó?
3)A qué hora?
4)Alguien lo ayudó?
5)Mandó arreglar su filmadora en los últimos 6 meses?
6)Lleva un cuchillo en la valija?
7)Algún otro objeto puntiagudo?
Todo con la mayor seriedad y yo perguntándome... será que se esta burlando de mi? Y continúa por 5 minutos más, sólo le faltó preguntar ¿usted es terrorista y pretende poner una bomba en su propio avión?
Después del interrogatorio entrego mis pobres valijas, que son pasadas por el primero de los varios rayos "x" que sufrirán en este viaje.
Ingresamos en la sala de embarque de Carrasco y me llevo una desilusión. Tiene simples sillas de cármica, y piso de paviflex. Esperaba algo mejor, en comparación con el terminal de ómnibus de Montevideo que considero uno de los mejores del mundo.
Un grupito de jóvenes hace un poco de ruido, controlados de cerca por una monitora. Son americanos de vuelta a su país. ¿será que tendréque aguantarlos todo el viaje!!
Llaman para nuestro vuelo, y adivinen,... reinician las interminables preguntas:
Dejó las valijas solas en algún momento?
No, no y no a todo, contesto.
Nos pasan por otro rayos-X (pensarán que estamos en Telaviv).
A la joven que controla el aparato no le gustó lo que vió en su monitor, y me dice: El Sr podría mostrarme qué lleva en su valija con un cable largo?
Abro la misma y le muestro el inocente cargador de bateria.
Ah bueno, solo por las dudas .!!
La tranquilidad vuelve a su rostro después de interminables segundos de angustia y preocupación.
Subimos al ómnibus que nos llevará al avión, que está detenido a unos 150 metros. El 767-300 nos espera imponente y majestuoso en su color azul.
Subimos y pasamos por la 1a. clase, después, la clase ejecutiva. Los pasillos y bancos van disminuyendo de tamaño. Finalmente llegamos a nuestro reino encantado "la clase turista", más conocida por "sardinas enlatadas".
Nos toca ventana y corredor. Afuera, unas gigantescas nubes negras amenazan con alcanzarnos. Se cierran las puertas y comienza a caer un tremendo aguacero.
Es el momento en que uno se hace la clásicas preguntas:
¿Por qué no me quedé quietito en casa y por qué estoy aquí??
El avión comienza a prepararse para el despegue, yendo hasta la cabecera de la pista. Veo los coches pasando cerquita, por la ruta 101. Nos colocamos en posición de despegue y comienza a correr por la pista.
En corto espacio levantamos vuelo. todo está obscuro allá afuera. Dejando atrás un colchón de nubes blancas, el sol aparece nuevamente en nuestra ventana.


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