jueves, 4 de enero de 2007

SAN DIEGO




A la hora indicada salimos de nuestro hotel y tomamos el ómnibus que siempre llegaba unos 20 minutos antes. Es una unidad excelente, nueva, cambio automático, piloto de carretera, suspensión de aire. Al volante, está Nick, un señor de color, ex-marine de unos 60 años de edad. Lo saludo en español, idioma que entiende perfectamente, pues es casado con una mexicana bonita, joven y simpática que conoceremos en el último día de viaje a Los Angeles.

Faltan para partir unas señoras de Puerto Rico quen justamente ahoran se les ocurrió llamar a su país. Vamos a los diversos hoteles, buscando el resto de los turistas.

En el centro demoramos más de 20 minutos esperando a un grupo de 17 argentinos, agentes de viajes, que recibieron este tour como cortesía de la agencia.

Salimos por la autopista número 5 en dirección sur, hacia México. Es una ruta que cruza el estado de norte a sur, muy utilizada por los californianos, sobretodo para aquellos que no quieren perder mucho tiempo en llegar a su destino, lo que no es nuestro caso.



La "5" tiene 4 ó 5 senderos en cada mano, de asfalto mezclado con plástico, de color gris, muy diferente del nuestro que es negro.

Los camiones gigantes que hemos visto en las películas nos pasan por los dos lados; son muy grandes y relucientes, y detrás de la cabina, tienen un verdadero apartamento con cama, cocina y baño, todos equipados con radiocomunicadores.

Ellos se comunican entre sí, en código, informando a los colegas dónde hay fiscalización, accidentes, etc.

Después de cruzar varias ciudades que componen la gran Los Angeles, hacemos una parada en SAN JUAN CAPISTRANO, ideal, o "técnica" como dice el guía, para utilizar los baños, servicios o restroom.

El ómnibus tiene baño químico, pero nos fué recomendado que sea utilizado, única y exclusivamente en caso de emergencia. Somos 45 pasajeros y si todos lo utilizamos a toda hora, va a tener que ser clausurado.
Religiosamente, paramos cada 2 horas...

Bajamos en la misión de los franciscanos, donde se paga la entrada a U$S 6. Gracias... yo paso, son todas iguales y ya ví varias. Cruzamos la calle en el "PED XING" o sea el cruce cebra de peatones, que aquí es muy respetado.

El semáforo para peatones es blanco para vía libre, o rojo.

Vamos a un café en la vereda de enfrente, que está bastante lleno. Compro la botella de agua mineral que siempre nos acompaña en el viaje, ubicándola entre los asientos del ómnibus y que será de gran utilidad cruzando los desiertos.

Intento ir al único y unisex baño, pero tiene mucha demanda. Desisto, y caminamos un poco más aprovechando esta mañana de cielo azul añil y de temperatura muy agradable en este "invierno californiano".

Dice la música "NEVER RAIN IN SOUTH CALIFORNIA" (nunca llueve en el Sur de California), pero mi madre porfía que en San Francisco llueve todos los días.

Quedó traumatizada desde su último viaje allá por 1962.

Volvemos para el ómnibus y conocemos una pareja de brasileños de Porto Alegre, que viajan en nuestro grupo. El también lleva su filmadora y no se pierde ningún paisaje.

Sus nombres son Dante y Teresita, jubilados de unos 55 años de edad.
Miro el reloj. Enfrente veo un restaurante mexicano. El cruce peatonal está muy lejos y como buen latino, para no arriesgar, miro hacia en ambas direcciones y cruzo la calle.
Los choferes americanos quedan asustados, porque nadie hace eso.
Pregunto por los baños al mozo, y me indica que están al fondo; los veo bastante limpios.
Vuelvo a nuestro ómnibus, Ufa!!.... ahora más tranquilo .

Estamos de nuevo en "nuestra carretera 5", como quien encuentra una vieja amiga. El tránsito no tiene variaciones, bastante denso, sin ninguna señal de congestionamiento; todo el mundo manejando a 70 millas o sea, unos 112 km por hora.

Nuestro viaje continúa con Juan como guía, colombiano, más conocido como "enciclopedia viva", siempre informando nombres, fechas, curiosidades, formación geológica, etc.

Le pregunté si había cursado algún estudio superior y me respondió que no, todo su conocimiento es autodidacta. En sus horas libres, segun dijo, es "ratón de biblioteca" en busca de nuevos conocimientos.

Pasamos por la ciudad de SAN CLEMENTE y después por la de SAN ONOFRE. A la vera de la carretera hay dos reactores, bastante chicos, para mi idea de lo que es una usina nuclear.
Son pequeños, o la tecnología de Brasil está años luz ultrapasada...

A la distancia, dos helicópteros militares están realizando maniobras. Aquí cerca está la base militar de PENDELTON.

Finalmente nos acercamos a la ciudad de LA JOLLA. A la salida de la autopista, hay un templo muy grande de la Iglesia Mormona...

El lugar es muy bonito, y tranquilo. Paramos a unos 100 metros de la costa, donde hay muchas galerías de arte, con precios astronómicos. Mi negocio es la naturaleza, por lo cual me alejo en compañia de TOTA en dirección al océano.



El olor del Pacífico estimula nuestros sentidos, al igual que el canto de los pájaros que, amigablemente, comparten este paraíso. Vemos albatros, palomas, gaviotas, lobos marinos, y un sinfin de animales que desconozco, caminando por las rocas.

El agua de color azul turquesa revienta en los murallones. Una pareja de tercera edad está sentada, compartiendo su merienda con los animales, en una comunión de paz y respeto entre los reinos animal y humano. Los animales son tan dóciles que comen de la mano. Nadie los maltrata, ni siquiera los niños, que desde pequeños, se les enseña respetar los animales.

Me preguntan de dónde somos... me dicen que tuvieron en su casa un estudiante de Paraguay... les pregunto si viven en La Jolla... me dicen que no, que viven en LA MESA, ciudad próxima y que les gusta venir aquí a admirar el mar... suerte de ellos.

Se ofrecen a sacarnos una foto juntos,... Thank You.



Sólo tenemos 30 minutos, caminamos un poco más. Filmo a varios lobos marinos que se desperezan en una isla; volvemos dando una larga vuelta evitando un repecho.

Una vez más hago un "pit stop", en un HARD ROCK CAFE; ...la empleada me indica el baño. Yo quería conocer esta cadena de bares que tiene tanta fama, con sus camisetas estampadas, que los turistas adquieren y se llevan de recuerdo. No veo nada extraordinario. Volvemos al ómnibus y leo un periódico gratuito, con ofertas de inmuebles, para ver cómo trabajan mis colegas de esta ciudad.

Las casas mas baratitas están en los 600 mil dólares y se van a 4 ó 5 millones las más caras. No va a ser hoy que voy a comprar una casa (de las más caras) por aquí.

En 15 minutos más entramos en el área urbana de SAN DIEGO, ciudad que ha crecido mucho en los últimos años. Fué un puerto con mucho movimiento en la 2ª guerra mundial, después del ataque de los japoneses a Perl Harbour.

Pasamos al lado del WATERWORLD, famoso parque acuático con su enorme chorro de agua, visible desde la carretera.

Llegamos al área de SEAPORT VILLAGE, una especie de puertito, con tiendas, restaurantes y las infaltables ventas de recuerdos. Los pájaros caminan entre la gente.
Decreto "basta de hamburgers", hoy vamos a comer "sea food", frutos del mar.

Busco un restaurante y encuentro uno, edificado sobre pilotes, entrando en el mar. Busco una mesa en la parte más fresca, Adentro, con el sol del mediodía, y con la ventana cerrada, nos morimos de calor.

Pido el menú, y elegimos "CRABS AND FISH", (cangrejo y pescado). Viene acompañado con ensalada, con vinagre balsámico. Pedimos una cerveza. La simpática moza va a cumplir su misión; miro hacia el mar y veo varios barcos de la marina de guerra y un portaviones; las gaviotas entran y salen a su antojo caminando por el piso de tablas, nadie les da bolilla. La secretaría de la salud no lo prohibe, o tal vez se dan cuenta de que es imposible evitarlo, pues las puertas están siempre abiertas de par en par.

Almorzamos muy bien, sin faltar ni sobrar nada, pagamos 18 dólares los dos,...es un precio razonable.

Salimos a caminar después de filmar y sacar fotos. Un señor le da comida a unos pájaros parecidos a los pelícanos, pero sin la bolsa en la parte inferior del pico.
El ave hace un sonido como si fuera un perro: "uau - uau", pidiendo comida. ¿Dónde aprendió eso? Repite el uau-uau, ...es cómico.

La eterna niña de la TOTA pide un helado... encuentra una pareja que están sentados,tomando sendos helados y por el idioma universal de las señales, pregunta dónde se compran.
Allá vamos,... 2 helados de bolita 10 dólares, ¡epa!... carito eh?


Vamos hasta la marina donde hay innumerables yates atracados, un poco más adelante, una familia de japoneses juega con un Freesbee (disco plástico).

Acompaño a TOTA a los baños y descubro que los teléfonos públicos aquí, indican la hora, temperatura, precio de la llamada, etc... muy conveniente.

Volvemos lentamente para el ómnibus. Al fondo, una hilera de rascacielos recien construidos, dan hermoso marco a la bahía.
Después de esperar a los eternos retrasados, para desesperacion del guía, salimos en dirección al DOWNTOWN (el centro).

Atravesamos la estación del AMTRAK , los clásicos trenes azules y rojos que cruzan todo el país. Un una de las vías está el tren de superficie, eléctrico, que va SAN ISYDRO-BORDER LINE, ya en la propia frontera mexicana a 30 kilómetros de aquí.

Se realiza la inauguración de una pista de patinaje sobre el hielo y la NBC,, cadena de televisión, está transmitiendo desde allí. El guía nos indica como ir caminando, a través de un shopping, hasta el barrio de GASLAMP, o sea el barrio antiguo, La iluminación de la calle era mediante lámparas de gas, pero hoy, ya son eléctricas.

Caminamos unas 2 cuadras, pasando junto a tipos bien raros, y muchos vagabundos. Uno me ofrece "cigarettes, cigarettes"... marijuana... claro.

Había otros, con el pelo verde, medio pesado el ambiente y eso que son las 4 de la tarde. Volvemos por el shopping, entrando en MACY´S, la famosa cadena de tiendas, y nos fuimos sin comprar nada.

Ahora el ómnibus va para la península de CORONADO, atravesando un inmenso puente, muy alto, de más de 100 metros. Tiene una vista espectacular de toda la ciudad y la bahía; más allá, un barrio bastante exclusivo, y un hotel famoso hecho todo en madera. Varias películas fueron filmadas allí.
Al final de la península hay una base-aeronaval, los TOMCAT F14 pasan sobre nosotros, en aproximación final.

Volvemos al puente en dirección al BALBOA PARK, donde, además de varios museos, se encuentra el mayor zoológico del mundo. Sería necesario un día o más para ver todo. Menos mal que nuestro bolsillo se salvó esta vez, de la entrada a U$S 45 por persona !!!.

Vamos directo hacia el OLD SAN DIEGO, o sea el lugar donde fué fundada la ciudad. El aire está más fresco, mientras el sol se está ocultando. Son las 4 y 30 de la tarde..

Caminamos entre varios carros de madera, con souvenirs; , entro en un salón donde hay una diligencia del tiempo de los cow-boys, telégrafos y otros aparatos de la época.



Me pidieron l dólar por una estrella de sheriff de plástico... ¡ qué cosa más patética!!.

Todo es más o menos igual, el guía recomienda una casa de barro, que para mí, está para caerse en cualquier momento. Sigo recto y al final veo lo que considero lo mejor del local, la PLAZA DE LAS AMERICAS, un mercado lleno de tienditas con artesanato legítimo de toda Centroamérica. En la plaza principal, un grupo de Ecuador está tocando sus músicas típicas, y en los restaurantes, todo el mundo toma sus MARGARITAS (cóctel hecho de tequila, limón, azúcar y sal en el borde del vaso), tamaño baño. D dan ganas de zambullirse en ellas, acompañadas de tacos, qué delicia 6,50 dólares.

Mi madre quiere probar, le explico que no es una coca-cola que se toma rápido, además le aclaro que voy a tener que cargarla en el hombro hasta el ómnibus a la vuelta. Queda para la próxima vez,... la verdad, los dos nos quedamos con las ganas.

Subimos al ómnibus que va directo al Hotel, ya es noche obscura y helada, calculo muy cerca de O grado...

El hotel es un imponente HILTON de 10 pisos, ubicado frente de la autopista número 8, que mañana utilizaremos.

En todos los hoteles ya se eliminó la llave en la cerradura, se usa una tarjeta plástica magnetizada y programada. Una vez colocada, en el lector hay 3 luces, verde, es puerta abierta, amarilla, está trancada por dentro y roja, que significa "usted se equivocó de cuarto".


Juan nos señala alternativas de alimentación. Voy a la estación de servicio, al lado, que tiene su tiendita de conveniencia y compro yogurt, leche y frutas para mi madre. La empleada del almacén, alemana, está medio enojada. Continúo hasta la tienda de al lado, pido el clásico chesburguer, para no variar...
Mañana tendremos 650 kilómetros de carretera, a descansar.

BUENAS NOCHES!!!

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